Hoy ha sido un día de esos que lo único que quieres es que pasen. Cuando me he levantado y he visto el cielo gris mi ánimo ha decaído, todavía no se por qué. Aún así he intentado ser positiva y pensar que, a pesar del agobio, del cansancio, de la falta de tiempo y del estrés, no iba a ser un mal día. Juro que lo he intentado. Pero no lo he conseguido. Hace media hora lo único que quería era dormirme y no despertarme en dos semanas. Sí, hace media hora...ahora ya no me importa tanto. ¿Por qué? Por la amistad. Sé que suena muy cursi, lo admito, pero es así.
Justo antes de meterme a la cama me he puesto a hablar con mis amigas un ratito, como todos los días. Entonces una de ellas me ha dicho que estaba muy contenta y cuando me ha contado el motivo la he visto tan feliz que no he podido evitar emocionarme. Me he alegrado tanto que se me han olvidado el cansancio y todo lo que me había pasado a lo largo del día. En ese momento he sentido la necesidad de dedicar una entrada a la amistad, por muy típico que suene, aunque más que a la amistad diría que esta entrada va dirigida a los amigos, a mis amigos.
Porque están ahí siempre. Hacen que me olvide de todo cuando me siento mal por algo y cada vez que hablo con ellos me sacan una sonrisa aunque este pasando uno de mis peores días. Cuando uno de nosotros esta mal, los demás también y cuando uno esta feliz no puedes evitar compartir su felicidad. Puedo desahogar mi odio hacia alguien con ellos porque, si lo necesito, odian conmigo a esa persona aunque solo sea un rato. Me encantan esos momentos en los que pasa algo que solo nosotros entendemos y, con una simple mirada, no paramos de reírnos mientras los demás piensan que estamos locos. Sin darse cuenta, me han regalado momentos irrepetibles de esos que no olvidas nunca. Pero lo mejor de todo esto es que, a pesar del tiempo, de la distancia y de los cambios, todo sigue igual, o incluso me atrevería a decir que mejor.
Así que lo único que me queda por decir es que, a pesar de que hoy ha sido un día horrible, de que me esperan dos semanas no mucho mejores y de que estoy a más de 300 kilómetros de mis amigos, ahora mismo me siento la chica más afortunada del mundo.
Interpreto con eso que nosotros no somos tus amiguitos :(
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