Cambios. Es una palabra que puede
abarcar muchas cosas. De hecho, toda nuestra vida se encuentra en continuo
cambio. Pero yo quiero centrarme en los cambios más importantes, esos que hacen
que tu vida de un giro de 180 grados, esos que te da miedo afrontar porque no
sabes qué esconden.
Hasta hace poco nunca me había
detenido a pensar seriamente en los cambios, principalmente porque no me había
enfrentado a ninguno grande, pero cuando una decisión hace que tu vida tome
otro camino, lo ves todo diferente.Desde pequeño has imaginado cómo
sería tu vida. Sin embargo, a medida que van pasando los años cambias de
opinión o te das cuenta de que no puedes hacer lo que querías del modo en que
pensabas.
Es entonces cuando tienes que tomar decisiones, enfrentarte a ese
momento que odias porque sabes que hagas lo que hagas vas a perder algo. Lo único
que te queda es valorar qué prefieres perder. Puede salir bien o puede salir
mal, pero son cosas que hay que hacer.
Al principio todo te parece muy
raro e incluso puedes llegar a pensar que te has equivocado. En parte es lógico,
porque tu vida cambia por completo, pero hasta que no lo asumas, hasta que no
te des cuenta de que nada va a volver a ser como antes y empieces a disfrutar las
partes buenas de tu decisión, no podrás plantearte tu decisión. Cuando llegas a este punto, solo puedes hacer una cosa: aprovechar
lo que tienes, lo que has ganado. Tienes que disfrutar al máximo lo que has
conseguido y lo que conservas porque, aunque hayas perdido algunas cosas, otras
siguen ahí y es con eso con lo que te tienes que quedar.
A pesar de todo, no puedes evitar imaginarte cómo
habría sido tu vida si hubieras tomado otro camino, si tu decisión hubiera sido
diferente. Piensas en las cosas que has perdido y que te gustaría tener, en los
momentos que siempre habías imaginado y no han llegado, en los pequeños
detalles que te encantaban y ya no puedes disfrutar…En esos momentos te
gustaría cerrar los ojos y volver atrás, cambiar de camino, recuperar lo que
has perdido…pero no puedes. Así que solo te queda seguir, día a día, e intentar
no pensar en lo que podría haber sido sino en lo que ha sido.
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