martes, 13 de marzo de 2012

Cambios


Cambios. Es una palabra que puede abarcar muchas cosas. De hecho, toda nuestra vida se encuentra en continuo cambio. Pero yo quiero centrarme en los cambios más importantes, esos que hacen que tu vida de un giro de 180 grados, esos que te da miedo afrontar porque no sabes qué esconden.  

Hasta hace poco nunca me había detenido a pensar seriamente en los cambios, principalmente porque no me había enfrentado a ninguno grande, pero cuando una decisión hace que tu vida tome otro camino, lo ves todo diferente.Desde pequeño has imaginado cómo sería tu vida. Sin embargo, a medida que van pasando los años cambias de opinión o te das cuenta de que no puedes hacer lo que querías del modo en que pensabas. 

Es entonces cuando tienes que tomar decisiones, enfrentarte a ese momento que odias porque sabes que hagas lo que hagas vas a perder algo. Lo único que te queda es valorar qué prefieres perder. Puede salir bien o puede salir mal, pero son cosas que hay que hacer.

Al principio todo te parece muy raro e incluso puedes llegar a pensar que te has equivocado. En parte es lógico, porque tu vida cambia por completo, pero hasta que no lo asumas, hasta que no te des cuenta de que nada va a volver a ser como antes y empieces a disfrutar las partes buenas de tu decisión, no podrás plantearte tu decisión. Cuando llegas a este punto, solo puedes hacer una cosa: aprovechar lo que tienes, lo que has ganado. Tienes que disfrutar al máximo lo que has conseguido y lo que conservas porque, aunque hayas perdido algunas cosas, otras siguen ahí y es con eso con lo que te tienes que quedar.

A pesar de todo, no puedes evitar imaginarte cómo habría sido tu vida si hubieras tomado otro camino, si tu decisión hubiera sido diferente. Piensas en las cosas que has perdido y que te gustaría tener, en los momentos que siempre habías imaginado y no han llegado, en los pequeños detalles que te encantaban y ya no puedes disfrutar…En esos momentos te gustaría cerrar los ojos y volver atrás, cambiar de camino, recuperar lo que has perdido…pero no puedes. Así que solo te queda seguir, día a día, e intentar no pensar en lo que podría haber sido sino en lo que ha sido.

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